Marianela
Pérez Galdós, Benito, 1843-1920
Spanish
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E-text prepared by Chuck Greif
Marianela
Por
Benito Pérez Galdós
Imprenta y Litografía de La Guirnalda
Madrid
1878
Capítulos:
-I-,-II-,-III-,-IV-,-V-,-VI-,-VII-,-VIII-,-IX-,-X-,-XI-,-XII-, -XIII-,-XIV-,-XV-,-XVI-,-XVII-,-XVIII-,-XIX-,-XX-,-XXI-,-XXII- |
-I-
Perdido
Se puso el sol. Tras el breve crepúsculo vino tranquila y oscura lanoche, en cuyo negro seno murieron poco a poco los últimos rumores de latierra soñolienta, y el viajero siguió adelante en su camino,apresurando su paso a medida que avanzaba la noche. Iba por angostavereda, de esas que sobre el césped traza el constante pisar de hombresy brutos, y subía sin cansancio por un cerro en cuyas vertientes sealzaban pintorescos grupos de guinderos, hayas y robles. (Ya se ve queestamos en el Norte de España.)
Era un hombre de mediana edad, de complexión recia, buena talla, anchode espaldas, resuelto de ademanes, firme de andadura, basto defacciones, de mirar osado y vivo, ligero a pesar de su regular obesidad,y (dígase de una vez aunque sea prematuro) excelente persona pordoquiera que se le mirara. Vestía el traje propio de los señoresacomodados que viajan en verano, con el redondo sombrerete, que debe asu fealdad el nombre de hongo, gemelos de campo pendientes de unacorrea, y grueso bastón que, entre paso y paso, le servía para apalearlas zarzas cuando extendían sus ramas llenas de afiladas uñas paraatraparle la ropa.
Detúvose, y mirando a todo el círculo del horizonte, parecía impacientey desasosegado. Sin duda no tenía gran confianza en la exactitud de suitinerario y aguardaba el paso de algún aldeano que le diese buenosinformes topográficos para llegar pronto y derechamente a su destino.
—No puedo equivocarme—murmuró—. Me dijeron que atravesara el río porla pasadera... así lo hice. Después que marchara adelante, siempreadelante. En efecto, allá, detrás de mí queda esa apreciable villa, aquien yo llamaría Villafangosa por el buen surtido de lodos que hay ensus calles y caminos.... De modo que por aquí, adelante, siempreadelante (me gusta esta frase, y si yo tuviera escudo no le pondría otradivisa) he de llegar a las famosas minas de Socartes.
Después de andar largo trecho, añadió:
—Me he perdido, no hay duda de que me he perdido.... Aquí tienes,Teodoro Golfín, el resultado de tu adelante, siempre adelante. Estospalurdos no conocen el valor de las palabras. O han querido burlarse deti, o ellos mismos ignoran dónde están las minas de Socartes. Un granestablecimiento minero ha de anunciarse con edificios, chimeneas, ruidode arrastres, resoplido de hornos, relincho de caballos, trepidación demáquinas, y yo no veo, ni huelo, ni oigo nada.... Parece que estoy en undesierto... ¡qué soledad! Si yo creyera en brujas, pensaría que midestino me proporcionaba esta noche el honor de ser presentado aellas.... ¡Demonio!, ¿pero no hay gente en estos lugares?... Aún faltamedia hora para la salida de la luna. ¡Ah!, bribona, tú tienes la culpade mi extravío.... Si al menos pudiera conocer el sitio donde meencuentro.... ¿Pero qué más da? (Al decir esto, hizo un gesto propio del
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